LA FRASE

Me gustaría tener el tiempo necesario para disfrutar de tu compañía. Tú deberías tener la suficiente curiosidad para permanecer a mi lado y leerme de verdad.

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Cual es el olor de la Navidad?


La Navidad huele a decoración Navideña, a platos exquisitamente cocinados , a papel de regalo adornado con celofán. La Navidad huele a turrones, neulas, a licores y cava. Huele a vacaciones y a dulces, los olores de la Navidad son aquellos que aunque pasen muchos años, jamás se olvidan.

Pero la Navidad también huele a muchas otras cosas, huele a soledad, a tristeza y a abandono. Huele a recuerdos y añoranza. Para muchos la Navidad huele a regalos atrapados detrás de los escaparates y a recuerdos colocados bajo el árbol. La Navidad está llena de sensaciones que nos atrapa en una espiral sin fin, la navidad es dinero, consumismo y derroche. La Navidad también huele a pobreza y miseria. La Navidad es dolor y culpabilidad.


Ya nadie espera que llegue la Navidad para encontrarse con la familia, i para compartir canciones y risas. La Navidad ha dejado de ser las fiestas del reencuentro y han pasado a ser las fiestas del derroche, fiestas para llenar la casa de adornos inútiles y para pasar unos días de descanso sin trabajar.


Las calles están iluminadas, y los comercios sólo esperan cumplir con el volumen de ventas previstas. La gente pasea por las calles abarrotadas, dejándose encandilar por la música y las luces. En las grandes superficies, llenan los carros con productos tres veces más caros que hace apenas unas semanas. Piensan en preparar platos apetitosos para deslumbrar a invitados que no ven desde hace todo un año.


Los más románticos aun piensan que las fiestas Navideñas son aquellas fechas perfectas, donde todo el mundo se quiere y en las que se comparte lo poco que se posee. Los más pequeños ven la navidad como las vacaciones de invierno, y saben que tendrán todos aquellos regalos que llevan todo el año esperando. Otros niños verán a los abuelos, lo cual significa más regalos, y los Reyes Magos traerán poco carbón y muchas cajas llenas de muñecas, cónsolas y coches teledirigidos.

Los más mayores recuerdan a los seres queridos y las navidades, ya instaladas en el pasado, que aunque más austeras, conservaban el sabor de lo auténtico.


Pero a pesar de que cada uno tiene una visión diferente, sólo existe una sola realidad y esta realidad es la que muchos se niegan a admitir. Prefieren seguir creyendo en su mentira, prefieren seguir pensando que su Navidad, la que se celebra en sus casas es la más auténtica.


Este año prueba a regalar amistad, amor, comprensión y recibe toda la felicidad que te ofrezcan.



martes, 7 de diciembre de 2010

ORIGEN


¿De donde venimos? ¿cómo he llegado a ser quien soy, y a ser como soy?

Estas son preguntas que de manera recurrente me hace mi hija. Las hace desde hace ya algunos años, ahora tiene once, pero yo diría que por lo menos hace cuatro que siempre me pregunta lo mismo.

Le preocupa encontrar un motivo a su propia existencia. Me hace una reflexión, para mí demasiado profunda: _ Si me pusiera en una acera y la acera de enfrente se pusiera al resto del mundo, yo sería insignificante, y además daría igual mi existencia_

Es difícil dar una explicación o hacer un razonamiento lógico ante estos planteamientos. Más aún, me lleva a hacerme las mismas preguntas y a encontrar un motivo de mi existencia.

A los adultos, los que somos padres no nos resulta tan complicado dar una explicación. “Soy necesaria porque mis hijos me necesitan”, pero en el fondo, todos sabemos que el mundo seguiría girando con o sin nosotros en él.

Explicarle a un niño la complejidad y la razón de su existencia es imposible. Ellos no han pedido nacer y por tanto se han encontrado una vida y una circunstancia. Pero lo que sí podemos transmitir es que vivir la vida vale la pena. A pesar de lo complicada que parezca y lo difícil que resulta acertar y hacer las cosas bien.

Por qué somos nosotros y por qué formamos parte de una familia o de una sociedad. Yo siempre digo que la vida es como una lotería, a cada uno le toca lo que le toca, sobre todo porque no hemos pedido nacer. No hemos elegido a nuestros padres ni familiares, no hemos elegido nuestros vecinos y no podemos decidir el lugar ni el momento de nuestra existencia.

“¿De donde he venido?”, “¿Dónde estaba antes de nacer?” son preguntas a las que no tengo respuesta pero que llena de misterio y dudas a Marta. Ella intenta encontrar una razón y una explicación a todo lo que hace y busca las respuestas a todas aquellas preguntas que nos hacemos constantemente. Evidentemente no puedo darle una respuesta a sus preguntas, pero lo que sí que hago, es intentar que entienda que, a pesar de no haber podido elegir absolutamente nada de su existencia y origen, sí que podía decidir como quería vivir su vida y como podía influir en la vida de los demás. Intento que reflexione sobre su dudas, intento que aprenda a razonar y que entienda que desde el momento en que nacemos, cualquier comportamiento, decisión y deseo puede hacer que afecte de forma insospechada a los demás y a uno mismo.


Somos protagonistas de nuestras vidas, de nuestros momentos, somos los actores principales de una obra improvisada y sin guión en un enorme escenario y que muchas veces ni siquiera dispone de público. Nadie nos aplaude, y en demasiadas ocasiones las críticas son negativas. Pero a pesar de todo, somos imprescindibles para que todo funciones en el mundo. Nadie es más importante que los demás, nadie es más imprescindible que otro, nadie tiene una misión más importante en el mundo que su propio vecino, todos somos hijos y padres y abuelos, somos tíos y sobrinos, algunos son jefes y otros no, pero absolutamente todos y cada uno de nosotros somos importantes e imprescindibles en la misma medida, todos somos medidos por el mismo rasero.

martes, 30 de noviembre de 2010

EL DIA DESPUÉS


Nos empeñamos es buscar siempre una razón para todo, en dar respuestas a los por qué y en desarrollar teorías para trasformar una hipótesis en ley. Pero muchas veces las cosas pasan porque han de pasar. No siempre los accidentes tienen culpables, ni las personas enferman por cometer abusos ni siquiera conseguimos beneficios acordes con nuestros esfuerzos. De eso se trata el misterio de la vida, el azar, la casualidad, pero también la premeditación, provocan cambios y reacciones diferentes a las previstas en estadísticas o estudios. Lo científico es imprevisible y la razón de ser es siempre relativo a la perspectiva de las personas.

Durante días, hemos sido taladrados con mensajes electoralistas, encuestas y programas que de alguna manera u otra se nos han alojado en el subconsciente. Cada vez, y a falta de buscar la novedad en las campañas, hace que desconectemos de forma alarmante, de una realidad social e individual. La manera de afrontar un futuro varía según la situación personal de cada uno y por tanto en momentos de crisis y de crispación social es muy difícil poder determinar la reacción del individuo.

No se si me explico o no, y de todas formas son conclusiones personales que no llevan a ninguna parte. En definitiva y lo que quiero decir, es que no se puede predecir ni adivinar. Los cambios políticos son cíclicos y lo que durante 4 años a todo el mundo le parece bien que sea negro, de pronto, parece que ya no gusta y ahora se lleva lo blanco. Cuando algo no acaba de funcionar siempre es mejor cambiarlo y no seguir insistiendo en que funcione. Ahora toca cambiar muchas cosas, para algunos será bueno para otros será un drama, pero lo inevitable es lo que es y no sirve de nada luchar contra una tendencia que podría llevar, o no, a una mejora social. Lo sencillo es criticar al elector por escoger alguna opción política de forma totalmente democrática, pero la autocrítica y el reconocimiento del error es algo que no se suele hacer de forma pública, aunque estoy segura que sí se hace en la intimidad de las sedes políticas.

Hace poco decidí que lo mejor es aceptar los cambios, tanto si son buenos como si son malos, de la forma más optimista posible. Hay que tomarse los momentos difíciles de la vida con optimismo, una reflexión en positivo de cómo afrontar las adversidades. Después del domingo todos hemos de reflexionar sobre lo ocurrido. Los ciudadanos hemos de aprender y ser conscientes del enorme poder que nos han otorgado para decidir sobre el futuro de la sociedad y del individuo. Los políticos han de reflexionar sobre la gran responsabilidad que han de soportar cuando se les encarga la gestión de un país, de una ciudad o de un pueblo, y la sociedad, en general, tiene que aprender a exigir con calidad y a dar con responsabilidad. Todo un trabajo en equipo que nos tendría que llevar a un futuro mucho más alentador que el que se nos presenta hoy.

Tendremos más campañas, más elecciones y más candidatos, pero cada vez que hagamos el gesto de introducir una papeleta en una urna lo hemos de hacer pensando en la importancia y en la repercusión del ejercicio de un derecho.

jueves, 25 de noviembre de 2010

CARTA A MI ENEMIGO



Quiero escapar de tu violencia, quiero sobrevivir a tu odio, necesito no someterme a tu desprecio. Me imagino que estas palabras ni siquiera te harán pensar en como me siento, simplemente, creerás que estoy loca y que me merezco un escarmiento. Pero es que ya no aguanto más, convivo con alguien que no me quiere, comparto mi cama con el miedo y me siento a la mesa con la violencia, cada día es igual y cada día me prometo a mi misma que no volveré a soportarlo, pero te tengo demasiado miedo para, ni siquiera, decirte lo que siento a tu lado. El dolor físico puede soportarse, la vergüenza se puede disimular, pero lo que no consigo soportar es tu mirada de odio, y tus palabras de desprecio.

Los días especiales, para cosas especiales, sirven para que la sociedad tome conciencia de realidades con las que convivimos cada día. Pero para nosotras, para las víctimas, son días en los cuales se habla de forma pública de nuestros miedos y de nuestros enemigos. Este día, la gente malvada como tu, se mirará al espejo y no verá un hombre normal y corriente que trabaja, cuida de su familia y que de vez en cuando se divierte. Verá un maltratador que utiliza sus puños para hacer daño, verá a un hombre incapaz de amar y respetar. Sólo quiero que pienses que detrás de esa violencia, hay una mujer que sufre y que ha dicho basta.

Creo que ha llegado el momento de decirte adiós, de marcharme lejos y comenzar una nueva vida sin dolor, debo confesar que me ha costado demasiado tiempo dar este paso, pero sobre todo porque se que creerás que aún debes ejercer tu poder sobre mi y que debo aprender a soportar mejor tus golpes.

Has conseguido aislarme de mundo, has conseguido aislarme incluso de mi misma. Pero ahora se ha terminado. Me marcho lejos y sólo pienso en que de debo escapar, lo cual en el fondo es una pena, porque el que tendría que desaparecer de mi vida eres tu.

No quiero despedirme, no quiero verte y sobre todo no quiero que vuelvas a pensar en mi.

lunes, 22 de noviembre de 2010

UN CUENTO ASQUEROSO



No recuerdo como empezó todo. No hubo tiempo de lanzar ningún aviso de alarma, fue tan rápido que los países no dejaron margen a la población para decidir si querían continuar viviendo en un planeta dominado por las moscas. Primero fueron los animales, empezaron a hacerse mucho más pequeños, cada día menguaban y se hablaba de epidemia mundial. Los pájaros, mamíferos e incluso anfibios y reptiles, empezaron a mutar. En pocas semanas era normal ver perros tan pequeños como lombrices, e incluso a los grandes felinos convertidos en seres apenas imperceptibles para el ojo humano.

Se habló de una invasión extraterrestre como responsables del desastre, y se aconsejaba a la población permanecer en sus casas y no arriesgarse a una posible contaminación ambiental. Pero lo que nadie nos explicaba, era que los grandes mandatarios, los jefes de estado mundiales, ya estaban preparándose, protegiéndose del posible desastre.

El día que la especie humana empezó a mutar, fue el primer día del año 2024, el día 1 de enero, después que sonaron las 12 campanadas, en todos los países del mundo se empezó a notar los efectos de la enfermedad. Cada día nos hacíamos más pequeños, y cada día nuestro mundo se iba haciendo más extraño. La gente se quedaba atrapada en sus casas sin poder escapar, y a duras penas, podían continuar alimentándose. Muchos, cuando dejaron de medir un metro, a sabiendas de lo que les esperaba, decidieron poner fin a sus vidas. Otros empezaron a organizar lugares estratégicos en las ciudades para poder esconderse y mantenerse juntos mientras sus cuerpos se hacían cada vez más y más pequeños. Parecía que afectaba a todos por igual, no importaba la religión, la raza o la tendencia política a la que pertenecieras, todos sin excepción, empezaron a sentir como sus mundos se hacían cada vez más grandes.

A esas alturas aún no se sabía lo que les estaba ocurriendo a las moscas. Sobre todo en los países en que el frío del invierno les azotaba. A las puertas de la primavera fue la primera vez que empezaron a entender hasta qué punto, la cosa se había puesto difícil.

Las moscas habían crecido de forma descomunal, ahora eran ellas las que se movían con absoluta libertad por las calles. Habían invadido todos los espacios públicos y se alimentaban de todo aquello que encontraban a su paso. Nosotros, los humanos, estábamos recluidos y hacíamos lo posible por sobrevivir. No había noticias de cómo había afectado aquella extraña epidemia en otros países, no había prensa, ni televisión ni siquiera se podía saber qué había pasado con aquellos que, gracias su influencia, habían conseguido escapar a algún lugar antes que aparecieran los primeros síntomas de la mutación en los humanos.

Un día dejamos de encoger, parecía que habíamos alcanzado el tamaño mínimo, pero no era un gran consuelo. No se sabía que había pasado con los animales, pero todo el mundo pensaba que, igual que nuestra situación se había estabilizado, ellos no habían tenido la misma suerte, y habían continuado encogiéndose hasta quedar totalmente reducidos a simples parásitos, bacterias o tal vez, sólo habían desaparecido.

Nuestro primer encuentro con un grupo de moscas, fue un día que habíamos salido a buscar alimentos para nuestra pequeña comunidad de, apenas una cincuentena de personas. Permanecíamos escondidos en una pequeña casa, corrijo, gran casa que habíamos encontrado bacía. La inmensidad de la ciudad hacía que cualquier aventura que nos llevara más allá del jardín, fuera un enorme riesgo. Pero aún así, era necesario asumirlo para conseguir comida e intentar permanecer con vida. Después de varios días de viaje, llegamos a lo que había sido una cafetería. Nos aventuramos en el interior y fue allí donde descubrimos que las moscas vivían a sus anchas. Nos vieron sólo entrar. Estos bichos tienen un sexto sentido, detectan el movimiento más imperceptible. Hacían un ruido ensordecedor y sólo verlas te daban arcadas del asco, eran repugnantes. Fue impactante verlas allí, sentadas en nuestras mesas, y comiendo nuestra comida. Pero lo peor fue cuando intentamos llevarnos las provisiones. Lo cierto es, que aunque hubiéramos podido transportar el doble de nuestro peso en comida, para ellos, hubiera sido tan imperceptible, que no les hubiera supuesto ningún problema dejarnos marchar. Pero no fue así, mientras un grupo de nosotros intentábamos atraer la atención de los monstruos, otros intentaban llevarse toda la comida que les fuera posible. Pero cuando se dieron cuenta, una de las moscas se acercó a aquellos que habían conseguido acarrear algo de alimentos y sin pensarlo ni un instante levantó su enorme pata y los aplastó.

Todos quedaron reducidos a carne, huesos y vísceras. La mosca, se limitó a limpiar la sangre de su pata, se dio media vuelta y se sentó en la mesa que había estado ocupando minutos antes.

Entonces recordé la película del hombre mosca. Entonces comprendí lo que todo aquello significaba. Había llegado el momento de admitir que la especie humana, por mucho que intentara luchar por sobrevivir, estaba aniquilada. Aquellos seres no tenían ningún tipo de remordimientos, no sentían dolor ajeno ni pena, y actuaban tan mecánicamente que se limitaban a barrernos si les molestábamos. Nos marchamos de aquel lugar sin nada, ahora las calles ya no estaban solitarias. Estaban llenas de moscas, algunas interactuaban entre ellas, otras nos perseguía hasta que se cansaban, pero algunas no paraban hasta que, con un pisotón o un golpe de trompa, nos aniquilaba.

De una expedición de 20 personas, sobrevivimos tres.

Seguramente nadie podrá leer esto que estoy escribiendo. Apenas puedo mantenerme despierto.

_ Ya hace días que se nos han terminado los pocos alimentos que nos quedaba, y salir cada vez es más peligroso. Las moscas procrean con mucha rapidez y la población está aumentando de forma preocupante. Sólo espero que, aquellos que se marcharon lejos, que consiguieron esconderse para proteger sus vidas, puedan encontrar una cura y no permitan que esto se acabe así.