LA FRASE

Me gustaría tener el tiempo necesario para disfrutar de tu compañía. Tú deberías tener la suficiente curiosidad para permanecer a mi lado y leerme de verdad.

domingo, 3 de octubre de 2010

ABISMO


Engañar a los demás es relativamente sencillo, aparentar que todo va bien, que el entorno, los problemas y la presión no nos afecta es fácil, sólo es cuestión de disimular y manetener una metira que puede dilatarse en el tiempo.

Pero el auto engaño al que algunos se someten, es lo que hace que nuestra mente, poco a poco, vaya perdiendo el contacto con la realidad.

Los cuentos de hadas, aquellos que tienen un final feliz, aquellos que explican preciosas historias, no existen en la vida real.

Nuestra mente y su fortaleza es la que marca el punto de inflexión ante un conflicto o ante cualquier problema que se nos plantee.

En el mundo hay 6.800 millones de personas, todas y cada una de ellas ocupan un espacio y a su alrededor hay un número indeterminado de personas que influyen en sus vidas, en sus sentimientos y que de alguna manera u otra afectan a su felicidad. Cada uno de nosotros somos tan pequeños como una hormiga en un enorme hormiguero, y nuestros actos tienen la importancia que tienen dentro de nuestro entorno, pero evidentemente no afecta, ni importa, a otra persona que viva fuera de nuestra área de influencia.

En el primer momento que aceptamos esta situación como una realidad, es cuando debemos aprender a mirar en nuestro interior, a conocernos a identificarnos como un ser humano y a buscar nuestro espacio. Pensar que poseemos cualidades que en realidad no tenemos, u obsesionarnos en vivir vidas que no nos hacen feliz, puede ser el principio para que un día, al levantarte por la mañana, te des cuenta que eres infeliz y que no puedes seguir caminando por aquel lugar lleno de personas, de caras que te observan pero no saben mirar y no te reconocen. Es el día que muchos dicen, “hoy no puedo ir a trabajar”, o el día que piensas “no puedo volver a casa, no soporto a la persona que ha compartido los últimos años conmigo” o cuando te sientas en la mesa del despacho y dices “¿qué estoy haciendo con mi vida?. Todas estas preguntas, que la mayoría de veces no van acompañadas de respuestas, son las que te puede llevar al fondo de un abismo oscuro y solitario del que no podrás salir.

Estas personas se convierten, por tanto, en víctimas potenciales a las que resulta sencillo atacar y reducir a seres pequeñitos y sin voluntad de acción. Encontrar el origen no siempre es sencillo, normalmente es a causa de un situación no superada, e incluso de alguna experiencia traumática que nos ha estado acompañando durante nuestra vida. Pero si aprendemos a mirar en nuestro interior, si nos comprendemos a nosotros mismos, seremos capaces de ver donde está aquel rincón de nuestro cerebro, aquel espacio camuflado en nuestra mente que esconde el día, el momento o aquello que nos causó tanto dolor, que sólo supimos esconderlo para poder seguir viviendo, pero al que no supimos enfrentarnos y por tanto nunca desapareció, simplemente se mantuvo oculto.

La perfección no existe y todos de alguna manera u otra vivimos nuestras vidas de la mejor manera que sabemos. Es fácil aconsejar cuando el problema lo tiene otra persona, pero a su vez un problema explicado en boca de otro parece mucho menos importante. Salir del abismo es mucho más fácil cuando no lo tienes que hacer solo, familia y amigos puede ser un primer comienzo para que les dejes asomarse a tu oscuridad particular, introduzcan la mano por el agujero, una mano que podrás coger y que podrá estirar de ti. El aislamiento solo alimenta las frustraciones y por tanto has de buscar a todas aquellas personas que te rodean, que pertenecen a tu área de influencia y que siempre tienen una mano disponible para ofrecerte. Se ha de ser hábil para distinguir aquellos que, aún estando próximos, son personas que no desean ni quieren ayudar, son personas en su egoísmo sólo se miran a ellos mismos e incluso se alegran de los problemas de los demás. Pero estos son sencillos de identificar, y la propia intuición te llevará al camino adecuado.

Por alguna razón, nos ha tocado vivir en una sociedad despiadada, pero eso no debe ser una excusa para ser y actuar dentro de los límites de la convivencia. Hace unos días le dije a una persona, que no se dejara hundir por opiniones o que no se dejara a atacar por el desprecio de algunas personas, el secreto está en rodearte de las personas que te quieren y que cuidaran de ti y te ayudaran en los momentos difíciles, y lo mejor de todo, es que estas personas sólo pedirán una sonrisa a cambio.

La vida es muy sencilla, y para mi todo se reduce a una frase, “haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti”, ayuda cuando te lo pidan, sonríe aunque estés triste y haz el esfuerzo de entender a los demás.

Para conseguir ir a trabajar, a lo mejor la solución podría pasar por levantarse más temprano e ir a dar un paseo, a caminar por calles solitarias, a ver el amanecer a oler los aromas de la mañana. Para poder afrontar un convivencia de la que no estás seguro, la solución puede pasar por sincerarte y hablar de todas aquellas cosas que jamás pudiste afrontar. O cuando estás en la mesa del despacho y dudas de todo, tal vez la solución pase por levantarse y volver a empezar, un nuevo proyecto una nueva vida un futuro mejor. Lo importante es que hagas lo que hagas, no tienes porque hacerlo sólo, siempre habrá alguien dispuesto a formar parte de tu vida y a acompañarte en el camino de la recuperación.

1 comentario:

  1. Ahora entiendo que me ocurre, ¿pero como lo soluciono?

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