LA FRASE

Me gustaría tener el tiempo necesario para disfrutar de tu compañía. Tú deberías tener la suficiente curiosidad para permanecer a mi lado y leerme de verdad.
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viernes, 20 de enero de 2012

MIEDO A LA FELICIDAD


Hace años que ha llegado a la madurez, hace años que ha dejado atrás los días de juventud y ya sus hijos no le necesitan como antes. Entonces mira lo que hay a su alrededor mira su compañera de cama y mira sus muebles, su coche su trabajo y su ropas y se da cuenta que en ninguno de esos lugares está su verdadera felicidad. Es una persona fuerte, ha superado todas las dificultades que la vida le ha puesto en el camino, pero se ha vuelto débil y cobarde, le da miedo dar el paso que le puede hacer feliz, le da miedo pensar que existe algo mejor en algún otro rincón del mundo. Él se siente afortunado por haber sido elegido para ocupar un pequeño espacio en un pequeño mundo en el centro de un universo desconocido. Y siente que es muy injusto dejar escapar la felicidad que podría encontrar si tuviera el valor suficiente para vivir otra vida muy distinta. Cada día se dice a sí mismo que puede hacerlo, cada día se dice así mismo que las cosas pueden mejorar, pero al final, le falta el valor necesario.

Tenemos miedo a equivocarnos, tenemos miedo a arriesgar demasiado y perderlo todo, tenemos miedo a lo desconocido a coger la mano de alguien por primera vez y tenemos miedo a ser rechazados.

La vida es como una novela con algunos capítulos en blanco, los escribimos a medida vivimos y los releemos para recordar. Pero nos da miedo crear, nos da miedo intercalar poesía entre una prosa repetitiva y monótona. No debemos temer a los cambios, no hay que dejar escapar los deseos que soñamos y que olvidamos cuando despertamos, hay que ser lo suficientemente valientes para dar el paso, para dejar atrás lo que nos entristece y para probar vivir una nueva vida.

jueves, 13 de octubre de 2011

FNB y FIB


Existe un pequeño país Bhutan (que sus habitantes se llaman Druk Yul, “País del Dragón del trueno”) es un país budista de unos 750.000 habitantes y del tamaño más o menos como el de Catalunya rodeado al norte por el Himalaya y al sur por la India. Lo curioso de este país, sin querer entrar en valoraciones políticas, es que miden su riqueza no con el PIB (producto interior Bruto), si no que utilizan el FNB ( felicidad nacional bruta) y el FIB (felicidad interior bruta). Los cuatro pilares de la FNB son la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.

He intentado crear una hipótesis y me he imaginado que un gobierno decidiera aplicar este tipo de valoración entre los habitantes de su país. Pero me ha sido imposible plantear una hipótesis que marca, en mi opinión el argumento perfecto de una novela de ciencia ficción.

Primero no veo posible que a nuestros políticos les importe el nivel de felicidad de sus habitantes, ya que ellos miden con índices electorales y resultados de intención de voto. Si existiera algún dirigente lo suficientemente sensato se encontraría con la dificultad del desconocimiento, pues no sabría lo que hacer para ofrecer mayor felicidad. Y por último la reacción de la misma población, como sociedad estamos viciados y relacionamos la felicidad con lo material y con el bien estar económico. Conceptos como el respeto, la convivencia, la tolerancia son primordiales para iniciar una relación que nos facilite la felicidad dentro de una sociedad totalmente contaminada por los avances tecnológicos y el abuso que se ha hecho estos últimos años del capitalismo.

Seguramente Bhutan como país tendrá muchas cosas que resolver, ya que durante mucho tiempo fue un país dominado y aislado del mundo. Pero tal vez ha llegado el momento de admitir nuestro fracaso como sociedad. Me gustaría encontrar algún partido que a parte de promesas electorales, la mayoría imposibles de cumplir, sobre la recuperación económica del país, o tantas y tantas cosas que están escritas en el manual del “mitin” y que repiten durante la campaña con ligeras variaciones según la tendencia política de cada partido. Existiera algún partido que se preocupara realmente por encontrar la manera de ofrecer felicidad a sus habitantes, de potenciar y mejorar todas aquellas pequeñas cosas que nos pueden proporcionar mucha más felicidad que el índice bursátil.

viernes, 29 de julio de 2011

ALEGRÍA


La mayoría de veces cuando escribo sobre una palabra, lo primero que suelo hacer es buscar su significado en el diccionario. Después pienso sobre lo que he leído y finalmente escribo sobre lo que esa palabra me inspira.

Pero en esta ocasión prefiero hacerlo diferente, primero he pensado en la alegría no como una palabra, sino como un sentimiento. Después de razonar durante unos minutos he entendido que la alegría es para mí una multitud de sentimientos y de sensaciones, de reflexiones y experiencias y sobre todo una finalidad. Esta semana he sentido en muchos momentos alegría, me he sentido alegre cuando he visto que mi hija se recuperaba poco a poco, he sentido alegría cuando he hablado con un amigo, y he sentido alegría por compartir mi vida con personas estupendas.

La alegría es el conjunto de pequeñas cosas que vamos acumulando en las capas superficiales de la piel, y si no somos lo suficientemente sensibles a esta sensación, termina evaporándose como el agua. El otro día una compañera me explicaba la alegría que sentía y sus sentimientos cuando observaba a sus hijos jugando, pero al cabo de poco rato había olvidado aquella sensación y la había sustituido por algún otro pesar o problema que seguro que era importante, pero que podría haber sido neutralizado sólo con haber vuelto a recordar a sus hijos.

Vivimos una gran parte de nuestra vida obviando las cosas que nos producen alegría y eso acaba por destruir otros sentimientos que esporádicos, se cruzan en nuestro camino. No soy un ser perfecto, no soy un ser inteligente, no soy un ser hermoso, pero sí que me considero un ser feliz.

No podemos sentir alegría cuando dudamos de nosotros mismos, cuando nos consideramos inferiores a los demás o cuando dudamos de nuestra fortaleza de espíritu. Cada situación adversa que he vivido en mi vida, ha tenido un sentido, y me ha enseñado a superar contratiempos futuros. La vida es una escuela en la que no te dan una licenciatura, es por eso que no te hace ser mejor persona una carrera, un master o un postgrado.

Hace unos meses cuando me ingresaron, compartí la habitación de hospital con una señora muy mayor, era una señora que había vivido dificultades, que había sacado adelante a sus hijos y que había trabajado siempre por los demás. Aunque estaba ingresada y sufría de una enfermad grave, la mujer sonreía a cada momento, y se sentía feliz de las flores que les traía sus hijas y de los besos que le regalaban. Creo que esa mujer era un ser muy sabio, estaba llegando al final de su vida pero aún así disfrutaba de cada pequeño momento que compartía con los suyos. Era una mujer generosa, me ofrecía su aliento y todo lo que ella tenía, incluso hacía que sus hijos se ofrecieran a ayudarme en lo que yo necesitara.

Lo malo de estas pequeñas cosas es que no las valoras al momento, simplemente un día estás pensado en la alegría, estás decidiendo si eres alegre y si puedes serlo un poquito más cada día, porque tu propia alegría es un regalo para los que quieres. Y es entonces es cuando te acuerdas de pequeños detalles del pasado y les das la importancia que tienen.

Tengo todos los motivos del mundo para sentirme alegre, tengo todas las razones para alegrarme de la vida que tengo y quiero que los demás sientan mi alegría de la misma manera que la siento yo. Para mí, este es el verdadero misterio de la vida.

Hace unos días confesé a una persona, “ahora ya no tengo dudas sobre mí, ahora se exactamente lo quiero y lo que necesito y ahora conozco mis límites. Cualquier momento de indecisión o de duda que hubiera tenido en el pasado, ahora ya no están, porque he comprendido que sólo con la seguridad en uno mismo se consigue triunfar en la vida” y creo que esta fortaleza me puede servir para ser generosa con aquellos que no tienen tanta suerte como yo, con las personas que sufren por problemas familiares y que una simple sonrisa puede darles paz por un instante. Me gustaría que entendieran que la ira no es buena y que la alegría es la que nos hace felices.



La alegría es una de las emociones básicas del ser humano, junto con el miedo, la ira, el asco, la tristeza y la sorpresa. Es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos. La tristeza es la emoción contraria.

viernes, 11 de marzo de 2011

VISUALIZAR PARA CONSEGUIR


Libros de autoayuda, técnicas de relajación, terapias de autoestima, etc., estamos viviendo una época distinta a la de otros tiempos. Nuestros padres no encontraban el momento para la autocompasión, ni les preocupaba demasiado la involución en la que vivían, no se llevaba eso de mirarse y descubrirse a uno mismo. El poco tiempo libre del que disponían tenían que pensar en cuestiones más prácticas y nunca se ha dado tanta importancia como se da en nuestros días a la paz interior. El problema es, que cuando miramos dentro de nosotros y conseguimos ver nuestros sentimientos y nuestras frustraciones , nos damos cuentas de lo poco que nos conocemos y no sabemos como poner solución, de aquí que intentemos encontrar la respuestas de formas diversas, pero por una cosa u otra dejamos de analizarnos, nos aterra descubrir que no somos tan perfectos como pretendemos que los demás nos vean. Ocultar las imperfecciones físicas es relativamente fácil, pero cuando se trata de escondernos tras una personalidad falsa nos convierte en seres frustrados. Intentar aparentar algo que no somos, al final, acaba pasando factura, la naturalidad ayuda a que los demás te acepten, básicamente porque primero te has aceptado a ti mismo.

Si perdemos el miedo a aprender de nosotros mismos, podremos llegar a conocer nuestras reacciones, a controlar nuestros sentimientos y a demostrar la parte de nosotros que más nos interesa en cada momento. Aprender a visualizar es una buena manera de conseguir objetivos, o de superar obstáculos, seguramente es una técnica sin ningún fundamento científico pero que sí que ayuda a la hora de afrontar la vida con plena vitalidad y optimismo.

No hay duda que es una técnica que requiere un buen nivel de autocontrol y sobre todo se han de tener las ideas bien claras, pero con el suficiente entrenamiento podemos llegar a tener éxito en nuestros logros. Yo he metido en el congelador a las personas que ponen obstáculos en mi vida, y he liberado sensaciones que llevaba demasiado tiempo aparcadas. De esta manera visualizo día a día aquellas pequeñas cosas que me ayudan a ser más feliz y a vivir mejor, he conseguido no distorsionar mis objetivos con malos deseos y por lo tanto todo aquello que es bueno para mi se va cumpliendo día a día. Ahora estoy segura que tener éxito en la vida no significa tener más dinero o mandar sobre todas las cosas, el éxito está en mirar en tu interior y reconocerte, mirarte al espejo y gustarte y conseguir que los que te rodean disfruten también con tu felicidad.

jueves, 22 de julio de 2010

REFLEXIÓN


Hoy he tenido una revelación, he entendido, por fin, como funciona esto de vivir. He entendido que hay cosas que se pueden hacer y otras que no. Pero son leyes no escritas y normas impuestas que estamos acostumbrados a acatar sin discutir.
¿En que lugar está escrito, por ejemplo, que no le puedas decir a un amigo o amiga, “te quiero mucho” sin que parezca que te lo quieres llevar a la cama?. ¿Quien dice que no puedes hacer el amor en cualquier lugar y momento?. Quien prohibe que no puedas dar tu opinión siempre que te apetezca. Donde está escrito que no puedas abrazar, ni besar ni tocar a alguien y además disfrutar haciéndolo. ¿Por qué no puedes estar sola si te apetece? Y además autocomplacerte sexualmente si estás teniendo un día estresado. ¿Tan raro es que ames a tu pareja y que te apetezca estar con ella? O simplemente ¿por qué parece tan descabellado tener otros amigos con los que hablar y compartir otras inquietudes? Nadie dice que tengas que hacer siempre lo que los demás quieran, y no estaría demás poder explicar tus secretos y no estar sometida, desde aquel instante, a un juicio eterno. ¿Por qué no podemos ser malos de vez en cuado? ¿Tan terrible es pasearte por el lado oscuro?. No pasa nada por salir a la calle sin ropa interior si además, nadie se va a dar cuenta. Tampoco pasa nada si un día decides que ya no quieres soportar más al compañero imbécil y además se lo dices. Por qué tenemos que aguantar, algunas mujeres, oír cosas como. _”¡Pues vaya amiga que eres, que no te dejas! Y tu a callar y dices “Si no lo hago contigo es porque no quiero”.
Tampoco pasaría nada por tener la libertad para decirle a alguien: _ Me gustaría intimar contigo, pero si me dices que no, lo entenderé y no insitiré_ No es justo que no puedas pedir un abrazo por miedo al qué dirán o vestir de forma sexi simplemente porque te gustas y quieres que todo el mundo se de cuenta que estás buena. No creo que sea necesario renunciar a los placeres de la vida simplemente porque no es moda o no se lleva.
La felicidad es algo que tenemos que cuidar, pero nos reprimimos tanto, que casi siempre nos perdemos las mejores cosas de la vida. El ser humano, tiene fecha de caducidad y por tanto los pequeños momentos, las personas a las que más quires, los amigos, los amantes, los maridos, los hijos y los padres y hermanos se han de conservar, han de estar en un lugar fresco, bien ventilado y sobre todo ordenado en una estantería imaginaria que haga que no se mezclen. No des la espalda a tu “yo” interior, a aquel que sólo sale de vez en cuado y que el resto del tiempo permanece encerrado en el interior de ti mismo.

lunes, 24 de mayo de 2010

LA FELICIDAD


La felicidad es algo efímero, algunos viven su vida sin encontrarla y otros la esperan desesperados. Pero la felicidad no llama a tu puerta un buen día, entra en tu casa y se queda para siempre. La facilidad es algo que no puedes comprar, ni siquiera se puede aprender. La felicidad es de aquellas cosas que la buscas, la encuentras, la recoges, la guardas y la conservas. Para tener la felicidad completa es indispensable que pases por todas y cada una de las fases. No puedes coger la felicidad si no la has encontrado antes. No puedes guardarla si no la recoges y no la puedes conservar si la has perdido.

Todos tenemos diferentes niveles de felicidad, las más ambiciosas necesitan mucha para sentirse satisfechos, en cambio otros son capaces de llenar su vida con una cantidad mínima de felicidad.

El día que decides salir a buscar la felicidad, muchas veces no tienes claro que forma tendrá, tal vez de cuenta corriente, o mejor, de cuerpo de persona. En ocasiones, la felicidad está en el interior de un coche oficial acompañado de una cargo público. También la puedes encontrar en una casa con cuatro paredes o puedes sentirla cuando unas manitas de bebé te cogen el dedo. La felicidad también puede estar fragmentada y escondida en lugares ocultos, por tanto has de ser muy hábil e ir cogiendo los granitos de felicidad con paciencia y sin rendirte.

Los conformistas dejan de buscar cando encuentran una de las porciones de felicidad y se pasan el resto de sus vidas cuidando y mimando, tal vez en exceso, la única que tienen.

También se puede ver la felicidad en el interior de las personas, pero la tienen tan incrustadas que no se la debes quitar, lo que has de hacer es estar junto a ellas, porqué serán generosas y compartirán su felicidad contigo. Esto suele ayudar hasta que encuentras la tuya propia, pero no es bueno crear dependencia, porqué entonces dejas de buscar y tal vez se haga demasiado tarde.

Una vez tienes toda la felicidad que has podido coger, has de guardarla en un lugar seguro. No es bueno que los demás la vean toda a la vez, existen seres envidiosos que no han sabido ni buscar ni encontrar la suya propia, y harán todo lo posible para que tú la pierdas. Estos seres malvados no la querrán para ellos, ya que su mente funciona de otra manera, y están convencidos que pueden vivir sin sentirla y que la satisfacción será mayor. Así que enséñala poco a poco, compártela y explícala sólo a aquellos que te quieren y te aprecian. Para guardar correctamente la felicidad es bueno disfrutar de ella en soledad, no siempre, pero de vez en cuando es positivo hacerlo para valorar su importancia. Con los años te será más fácil dosificarla y disfrutarla, aunque la felicidad no se gasta, sí puede aburrir y por tanto se pierde el interés y acabas dejándola de lado.

Muchas veces ocurre que aún teniendo toda la felicidad que crees que necesitas y que la tienes bien guardada y en buenas condiciones, de pronto ves que los momentos de tristeza van ganando terreno a los momentos de felicidad. Esto podría significar que algún granito está entrando en un proceso de caducidad. Es bueno detectar el granito y aislarlo, descubrir cual es para poder encontrar una solución e intentar que vuelva a su estado original. Pero no siempre es posible, entonces tal vez ha llegado el momento de abandonarla o regalarla y buscar otra cosa.

No hay que preocuparse si esto ocurre, la vida es muy larga y la facilidad puede sufrir alguna transformación y por tanto dejarte de gustar. Esto suele pasar cuando la felicidad que encontraste un buen día está en el interior de las personas. Si la felicidad se convirtió en tu pareja, es posible que haya perdido parte de su valor y no hay que sufrir por dejarla marchar, seguramente necesita encontrar la felicidad por su cuenta y comenzar de nuevo. Si la felicidad está en el interior de un hijo, tienes que dejar que se vaya también, pero en esta ocasión se llevará una parte de ti. Intenta que no se aleje demasiado y de vez en cuando, haz lo posible por estar cerca, de esta manera la separación no será tan dolorosa. La felicidad caducada también puede estar en el interior de cosas, lo mejor es buscar un buen escondite, envolverla hasta diez veces y depositarla allí, puede pasar que te olvides de ella para siempre o que pasado algún tiempo te apetezca recuperarla, en cualquier caso nadie sufrirá.

La vida no es tan larga como en un principio podría parecer, no podemos estar siempre buscando cosas que no encontraremos, ni por otro lado, conformarnos con lo primero que veamemos. Un buen consejo para ser feliz es, que disfrutes de todas aquellas cosas que la vida te ha regalado, y que por afortunada, no has tenido demasiado trabajo en encontrar. Sonríe siempre que puedas, la sonrisa es la fuente de energía de la felicidad, y sobre todo haz que tus pensamientos sean positivos y conciliadores. Seguramente la suerte está echada, pero no cuesta nada trabajar un poco para facilitar las cosas a los demás, al destino y sobre todo a ti misma.