LA FRASE

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sábado, 19 de febrero de 2011

IDIOTAS





diota es una palabra derivada del griego ἰδιώτης, idiōtēs, de ἴδιος, idios (privado, uno mismo). Empezó usándose para un ciudadano privado y egoísta que no se preocupaba de los asuntos públicos. En latín, la palabra idiota (una persona normal y corriente) precedió al término del latín tardío que significa persona sin educación o ignorante. Su significado y la forma moderna data de alrededor del año 1300, del francés antiguo idiote (sin educación o Persona ignorante). En 1487 la palabra idiotez pudo haber sido el modelo de analogía de las palabras profeta y de la profecía.





Un idiota es una persona sin educación e ignorante, pero nosotros usamos esta palaba de forma desafortunada. Para mí un idiota es algo más que un ignorante, los ignorantes suelen ser personas que no tienen estudios, pero los idiotas también pueden ser seres cultos, o al menos personas que habiendo estudiado, su nivel personal no está a la altura de su nivel intelectual. Los idiotas de la época moderna tienen la habilidad de camuflarse en el entorno, hacen ver a todos que son normales, capaces y competentes. Pero el buen idiota no es capaz de ocultarse durante demasiado tiempo, siempre hay que estar atentos a las señales. Los idiotas sueles ser mal educados, siempre están metiendo la pata (aunque es fácil verlos ocultos detrás de sus móviles, haciendo ver que trabajan o que hacen cosas importantes), no son demasiado hábiles en las relaciones personales, es por eso que acostumbran a llegar a puestos de responsabilidad, ya que no necesitan tener empatía para ser buenos profesionales. De forma indistinta hay idiotas hombres o mujeres, aunque las mujeres suelen tener un nivel de idiotez más elevado que el hombre, es más difícil encontrarlas, en fin ¡la mujer que es idiota, es idiota de verdad!.

Pensar que estamos fuera de peligro y que nosotros jamás seremos idiotas es un error, se puede caer en la tentación de pensar que los idiotas son los que llegan más alto en la sociedad, pero, aunque esto se ajusta bastante a la verdad, un idiota no tiene la capacidad de triunfar en todas las facetas de su vida. Por lo tanto, es mejor ser una persona normal y feliz, que un idiota infeliz.

Por desgracia los idiotas cada vez tienen más influencia. Se hacen con títulos universitarios, masters deslumbrantes o compran títulos con iniciales que se gravan en la piel y que usan como carta de presentación. No se puede decir que haya más idiotas en algunas profesiones que otras, pero sí podríamos llegar a afirmar que los idiotas son como clanes, tienen tendencia a agruparse y a repartirse el pastel entre ellos.

El idiota no es el palurdo, el ignorante o el pobre que no ha tenido capacidad de hacer cosas importantes y por lo tanto, se conforman con tener cosas sencillas y vivir haciendo aquello que les proporciona la felicidad, aunque sean aficiones extrañas. El verdadero idiota es el que se cree que estar por encima de los demás le proporciona un valor añadido como persona. Los idiotas te miran por encima del hombre, y te eliminan de una patada si te cruzas en su camino.

Para eliminar a los idiotas de nuestra vida, lo único que hemos de hacer es no dejarnos impresionar, ignorarlos siempre que sea posible y sobre todo no acercarse demasiado, la idiotez se contagia.

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