LA FRASE
martes, 24 de abril de 2012
CUANDO CIERRAS LOS OJOS, ¿QUÉ ES LO QUE VES?
viernes, 13 de abril de 2012
BRUJAS

Uno de los encantos indiscutibles de los cuentos, son las Brujas, no podían faltar para aportar un toque de maldad a la historia, solían ser mujeres feas y viejas, llenas de verrugas y vestidas pobremente. Pero también tenemos brujas hermosas, que se han casado con nobles y que su finalidad en la vida es la de hacer daño a los demás.
A finales de la Edad Media se veía la brujería como un culto al Diablo, consolidado hacia 1420 – 1430. Las brujas tenían en común algunas características básicas mencionadas tanto en los juicios como en la literatura culta que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII, estas características son:
- El vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos.
- Encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas, así como pactos con el Diablo.
- Sexo con demonios
- Magia negra.
Brujas famosas,
Las Brujas de Salem que en siete meses fueron ejecutadas veinte personas, se arrestó a 200 y se acusó a 200 más. Cuatro años después de los juicios de Salem, los jurados firmaron una confesión de error y suplicaron clemencia. Muchas de las acusadas consumían pan con centeno que les provocaba epilepsia.
Elly Kedward (La Bruja de Blair), fue acusada de engañar a varios niños de su pueblo para sacarles sangre. Fue expulsada, atada a una carretilla y empujada así a los boques, donde se cree que murió debido al invierno.
Alice Kyteler, es la bruja más antigua de la que se tiene conocimiento, fue sofisticada y hermosa, arrastró siempre fama de manipular a los hombres para que satisficieran todos sus antojos. Era poderosa e independiente, escapa a Inglaterra antes de cumplir su sentencia de muerte.
Joan Wytte, era conocida como “El hada luchadora de Bodmin”. Se decía que era clarividente y que la gente acudía a ella para adivinar su futuro y sanar sus dolencias. Después de una discusión fue encarcelada y murió de pulmonía en la cárcel. Se decía que su espíritu apareció a varias veces en el museo donde se colocó su ataúd.
Madame Blavatsky, era ucraniana que desde pequeña mostró grandes dotes para la clarividencia, siendo consultada por miembros de la realeza sobre asuntos privados y por la policía respecto a delitos sin resolver. Viajó a varios países en busca de conocimientos.
Madre Shipton, mostraba habilidades psíquicas desde temprana edad. Su aspecto físico coincidiría con la forma en la que se representa normalmente a una bruja: cuerpo desproporcionado, encorvada, con penetrantes ojos saltones y enorme nariz aguileña. Sus visiones en muchas ocasiones se hicieron realidad.
Margaret Jones, fue la primera persona ejecutada por brujería en la colina de Massachussets. Fue médico y después de la muerte de varios de sus pacientes, se le empezó a considerar una bruja. Se dice que las medicinas que usaban eran muy adelantadas para la época y sus pacientes se negaban a tomarlas.
Ana Bolena, segunda esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra. Se le acusó de bruja pues de decía que tenía seis dedos en una mano y un tercer pecho, lo cual fue suficiente muestra de que era una bruja. Fue decapitada en 1536.
Dorothy Clutterbuck, conocida como “La Vieja Dorothy”. Se sabe muy poco de ella y muchos piensan que no existió realmente, pero existe su partida de nacimiento. Se le describe como una señora acomodada que siempre lucí un collar de perlas. Era una bruja de la antigua escuela.
Es un pequeño ejemplo de brujas conocidas a lo largo de distintas épocas y lugares. Pero en cualquier caso siempre eran mujeres misteriosas, incluso conocidas por sus cualidades premonitorias y aunque temidas, en la mayoría de casos dedicaban sus vidas a ayudar a los demás. Es curioso como, a pesar que ya no creemos en la influencia malvada del Demonio, sí que las brujas conviven entre nosotros sin despertar tanto temor.
Ya no se trata de mujeres feas y deformes, tal vez no sepan hacer pócimas ni viven aisladas en los bosques, no adoran a los demonios ni utilizan la magia negra. Ahora las brujas pasan desapercibidas y trabajan en el anonimato, pero “haberlas hailas.
domingo, 1 de abril de 2012
NO SE TRATA DE GANAR

Durante la vida ganamos y perdemos. Ganamos amigos, perdemos oportunidades. Ganamos premios y perdemos llaves. Ganamos elecciones y perdemos seres queridos. Cada día, al final del día, podríamos hacer un recuento de cosas que hemos perdido y de las cosas que hemos ganado. Seguramente nos daríamos cuenta que, si las pusiéramos en una balanza, esta estaría equilibrada.
Pero no solemos hacer este tipo de ejercicios reflexivos y al final, nos quedamos con el sabor amargo que nos dejan las derrotas. Tenemos tendencia a pensar que las derrotas son igual a fracasos y no le dedicamos el tiempo suficiente a reflexionar sobre todas las cosas que conservamos aún habiendo perdido.
Esta ha sido una semana intensa, llena de emociones, llena de recuerdos y sobre todo repleta de momentos para superar y gestionar. Me he sentido vencedora de un proceso que me ha llevado a través de un largo y angustioso camino. Me he sentido derrotada por haber perdido oportunidades del pasado y me he sentido triste por tener que reconocer, que en ocasiones, es necesario perder para que otros puedan ganar y sean felices. Aceptar la derrota es doloroso, sobre todo cuando has formado parte de un proceso en el que dejaste escapar la oportunidad de arriesgar, pero si tirar la toalla significa que ha llegado el momento de retirarte, que así sea.
El ser humano está lleno de conflictos, aprendemos de nuestros propios actos y nos movemos con nuestra propia inercia. Gestionar nuestros sentimientos forma parte de este proceso y tan solo algunos hemos aprendido que no es fácil gestionar los triunfos de la misma manera que mucha veces nos negamos a aceptar las derrotas. Pero también he descubierto que la única manera de hacerlo es dejando de pensar en nosotros y pensar un poco más en los demás.
Esta semana me he sentido ganadora pero tan solo estoy al principio del camino. Esta semana he perdido, pero mi pérdida significa la felicidad de otra persona. Esta semana he renunciado, y mi renuncia supondrá la libertad de otro.
Al renunciar aceptamos el futuro, al perder aceptamos el pasado y al ganar aceptamos el presente.