
Soy un niño especial, a diferencia de
otros, vivo en un mundo muy distinto al de la mayoría. Mi mundo es mucho más
pequeño y casi siempre sucede que no me doy cuenta de lo que ocurre a mi
alrededor. Mi mundo es tan pequeño que conozco
a muy pocas personas, aunque creo que alguna cosa está cambiando en los
últimos días. Primero solo veía a mi mamá a mi papá y a mi hermana Paula. Paula
es una niña preciosa se pasa el día jugando y saltando a mi alrededor. Le gusta
bailar y muchas veces me canta canciones en un idioma distinto al que habla
conmigo. En mi casa todos hablan mucho, me explican todo lo que hacen. _ Pol hoy vamos a salir un rato al parque para
que te de el sol_. Pol hoy he comprado
carne picada para hacer albóndigas_ Parece ser que es una de mis
comidas favoritas, mamá está convencida de ello. Mi mundo está lleno de
silencios y de ausencias. Muchas veces me despierto y no reconozco mi entorno,
pero no me asusto porque siempre tengo a personas conocidas a mi lado, sobre
todo a mamá y papá.
También están mi abuela y mi tía
Rosario, las dos se llaman igual y yo me hago un lío. He aprendido a
diferenciarlas por el olor. La abuela huele de una manera tranquila, es un olor
que me gusta y me relaja cuando lo noto cerca de mÍ. Ella me canta canciones,
pero muy diferentes a las que canta mi hermanita Paula. Sus canciones me gustan
mucho más y me dan muchas ganas de acompañarle con mis palmas. Como no consigo
hacerlo, sigo el ritmo en mi cabeza, creo que ella me mira a los ojos y nota
que me gustan, porque hay canciones que repite hasta dos y tres veces. En
cambio la tía huele de una manera que me pone un poco nervioso, no suele venir
mucho pero cuando pasa por casa habla y habla sin parar y dice un montón de
cosas que no entiendo. Creo que tampoco me habla a mí, la pobre no sabe como
hacerlo y cree que con mover la boca y hacer ruido ya tiene suficiente. Pero yo
no me enfado creo que es muy guapa y me gusta tenerla cerca.
Hace unos día mamá ha empezado a llevarme
a un lugar donde estoy con otros niños que se parecen mucho a mí. La mayoría,
como yo, no hablan y muchos tampoco se mueven demasiado. Pero de alguna manera
nos sentimos contentos de estar juntos. Tenemos unas señoras muy amables que
cuidan de nosotros y nos ayudan a hacer todas las cosas que no podemos hacer
solos. Al principio me sentía una poco solo, tenía ganas de estar con mamá y
papá, y siempre pensaba en lo que estaría haciendo Paula. Pero ahora creo que
aquí estaré muy bien.
Hace unos días tuvimos una visita muy
especial, no puedo decir que supiera decir lo que era, lo llaman de una manera
un poco extraña, es un nombre difícil de recordar. Primero vi a una persona que
no había visto nunca, su cara era amable y creo que le gustaba estar allí con
nosotros, pero lo que realmente me sorprendió era el ser extraño que la
acompañaba. Era totalmente distinto a lo que había visto hasta entonces, era
muy grande y tenía el cuerpo recubierto de un pelo largo, primero pensé que
sería una de las cuidadoras con un abrigo, pero entonces me miró directamente a
los ojos y mantuvo la mirada mucho rato. Cuando una persona me mira he
aprendido a distinguir lo que siente, pero aquel ser tan increíble creo que me
miraba con la misma curiosidad con la que lo estaba haciendo yo.
Parece que teníamos que tocarlo cuando
pasaba por nuestro lado, pero yo no quería, tenía un poco de miedo no sabía que
ruidos haría cuando estuviera cerca.
Estuvo un rato con nosotros, pero yo
me resistía ni siquiera a mirarlo. Intenté ignorarlo y cuando
lo acercaron a mi, me puse todo lo tenso que pude para evitar que pusieran mi
mano sobre su peludo abrigo.
Cuando se hubo marchado me sentí aliviado, pero los días que
siguieron no paraba de pensar en él. Cuando dormía soñaba que me miraba a la
cara y que se acercaba y abría la boca y después me despertaba asustado. Pero
en el fondo no tenía miedo, sentía una enorme curiosidad por saber más cosas de
él.
A los pocos días ya había perdido la
esperanza de que volvería a verlo, pero una tarde la cuidadora empezó a hablar
de una visita muy especial, y de que esta vez debíamos ser un poco más amables.
Yo supe al instante que hablaba de él, supe que aquella tarde volvería a
encontrarme cara a cara con aquel ser, ahora sabía que era un perro, mamá me lo
estuvo explicando el día anterior, trajo un enorme libro de la biblioteca
y me enseño un montón de fotografías de
animales parecidos, pero no vi ninguno igual en aquel libro.
Aquella tarde fue muy distinta a la
primera, decidí que haría todo lo posible para no resistirme si se acercaba,
aunque no siempre conseguía que mi cuerpo hiciera lo que yo quería. Entró la
misma señora que había visto y esta vez el animal me miró directamente a los
ojos tan solo entrar, supe que él también había estado esperando aquel momento,
supe que quería conocerme. Poco a poco vi como se iba acercando a todos hasta
que llegó mi turno, y decidí que me relajaría, dejé que cogieran mi mano y la
colocaran sobre su lomo. No puedo explicar lo que sentí porque en mi
pequeñísimo mundo aquello fue la sensación más grande que había sentido jamás.
Bajo mi mano noté la respiración del animal, tranquila pero a la vez contenida,
estaba caliente y el pelo era como el de un peluche y tenía ganas de abrazarlo.
Hice todos los esfuerzos que pude y conseguí colocar mi otra mano de tal manera
que pude impregnarme de aquella sensación de calma y de tranquilidad que me
llevó a un lugar muy lejos de allí. Mi mundo es muy pequeño, mi mundo se limita a muy pocos movimientos,
en mi mundo no percibo todos los
sonidos, ni entiendo todas las palabras, mi mundo no siempre es bonito ni
siempre es feliz. En mi mundo muchas veces la vida es difícil para todos, para
mamá, para papá incluso para mi increíble hermanita Paula. Pero mi pequeño
mundo ahora es un poquito mejor, porque tengo un nuevo amigo, lo veo en
ocasiones y creo que él me entiende mejor que las personas. Entiende que no
puedo hacer las mismas cosas que otros niños, entiende que no puedo decirle
cosas bonitas, e incluso entiende lo de mis babas, él también babea
constantemente. Y es por eso, porque me entiende, que también sabe que está
haciendo una cosa muy importante por mí, está compartiendo un ratito, está
siendo mi amigo, y deja que le toque y que note su corazón, su pelaje su calor.
Ahora gracias a él mi mundo es un poco
mejor.